Técnicas para establecer límites de privacidad con tus hijos
Técnicas para establecer límites de privacidad con tus hijos

Técnicas para establecer límites de privacidad con tus hijos

Muchas veces se confunde la sobreprotección con el amor.

Esta falsa regla aplicada a nuestros hijos puede llevarnos al error de que, cuánto más los queramos, los amemos, más vamos a demostrarle ese amor con protección, con sobreprotección.

Muchas veces detrás de esa protección se encuentra la inseguridad de los padres, y a veces por parte de los hijos, por el temor de que les pase algo malo a nuestros seres más queridos.

Pero, para gozar de buena salud individual y familiar es recomendable que tanto los hijos como los padres gocen de privacidad. Esto quiere decir que debemos respetar el espacio privado de cada persona y aceptar que no puede quedar todo bajo control, que algo se nos va a escapar de nuestras manos, de nuestro alcance.

Para ello vamos a descubrir unas cuantas técnicas para establecer esos límites de privacidad con nuestros hijos:

Confiar en ellos y en sus posibilidades

Como ya hemos dicho, por mucho que los padres quieran a sus hijos, deben dejar parte de sus asuntos en manos de las capacidades de sus hijos, no podemos tenerlo todo bajo control.

Además, esta inseguridad la trasladaremos a nuestros hijos y perderán confianza en ellos mismos y en sus capacidades para desarrollar actividades o resolver problemas.

En conclusión, si nosotros no confiamos en nuestros hijos,  su autoestima se vera gravemente perjudicada.

Establecer límites de intimidades

Muchas veces nos encontramos con padres que cuentan orgullosos el hecho de: “a mí mi hijo me lo cuenta todo”. Y no hay nada de orgullo en estas palabras.

Ya hemos hablado de la confianza, pero ahora se trata de intimidades.

Por mucho que algunos padres quieran verlo así, respetable es, tratar a los hijos como amigos es un error, porque los hijos ya deberían de tener sus amigos, amigos con los que compartir ciertas intimidades que no se tienen por qué compartir con los padres.

Al igual que nosotros no compartimos absolutamente todo, o la mayoría, con nuestros hijos, ellos tampoco deben, ellos deben gozar de intimidad y elegir qué quieren compartir con sus padres y qué no.

Más aún esto es perjudicial si los padres que, supuestamente, saben todo de su hijo, usan esa información para manipular la actitud del hijo a su favor.

Que nuestro hijo se sienta dueño, que empiece a responsabilizarse

Algo muy útil, y a veces difícil de llevar a cabo por los padres, es ser conscientes que el teléfono móvil, o la habitación, o incluso la ropa de nuestro hijo le pertenece.

Si bien, aunque en la mayor parte ha intervenido el capital económico de los padres, debemos entender que ya ha sido dado o regalado y por tanto les pertenece a ellos, a los hijos.

Además, es sano hacer que los hijos empiecen a sentirse dueños de sus pertenencias para que se hagan responsables de ellas y además ganen autoestima.

Respetar espacios y momentos

Finalmente, muy importante es respetar espacios y momentos para disfrutar en familia y momentos y espacios de disfrutar solos, en soledad, tanto por el lado de los padres como por el lado de los hijos.