Sufrir o ser feliz: emociones e Inteligencias Múltiples

Sufrir o ser feliz: emociones e Inteligencias Múltiples

Vivimos librando batallas y si nos vemos llenos de capacidad sentimos un cálido bienestar cuando las ganamos, y mejor si las ganamos con o para los seres a quienes queremos. Pero las más importantes se libran siempre en nuestro interior: son las batallas entre emociones, sentimientos y pensamientos, unos terribles, otros placenteros. Es una gran variedad de tendencias internas a la que las teorías sobre las Inteligencias Múltiples nos acercan.

Conocerse a sí mismo es lo que más importa

Pero además de tener en cuenta cómo se manifiesta hacia afuera lo que se cocina en el pensamiento, es la capacidad de saber cómo uno se siente, y de reflexionar y decidir, lo más necesario. Y eso es algo que debe aprenderse desde que se es pequeño. La lucha ocupa la mayor parte de nuestro tiempo y de nuestras energías. Quien no las ve, quien las pretende ocultar, puede agotar sus baterías emocionales desgastado en lo que hace cada día sin control de lo que le pasa en su alma. Esa debilidad origina muchas frustraciones.

Librar la batalla interior y ganarla

Los niños crecen padeciendo o gozando en esa misma guerra interior, es algo inevitable. Y los educadores y padres que aprenden a librarlas para sí, lo transmiten mejor a los niños. Los sentimientos que invaden a las personas son fruto de esa lucha profunda, pero las sensaciones de ánimo fuerte o, por el contrario, deprimido surgen cuando no se es capaz de saber y sentir cómo hacer que las mejores emociones, aquellas que impulsan también a la inteligencia, afloren.

Porque se trata de eso, de facilitar para sí mismo una o unas pocas de esas tendencias y que predominen sobre las demás permitiendo así al niño la capacidad de sentirse capaz y resolutivo. Un niño permanentemente indeciso, sufre, y este dolor crecerá, convirtiéndose en un adulto que no pudo dejar atrás su pequeño trauma.

La inteligencia Intrapersonal es esencial

Muchos adultos conocen la cuestión de las Inteligencias Múltiples, pero también una buena parte de ellos no pasan de percibirlas en los niños sin ser capaces de sentirlas en ellos mismos. Niños y adultos desarrollan en general unas inteligencias más que otras. Están los lingüísticos, los matemáticos, los musicales y otros; incluso los hay que sienten en su interior la llamada de más de una de esas tendencias. También es cierto que muy pocos carecen totalmente de algo de cada una (como en los casos del síndrome de Asperger). Incluso es posible que se tengan muy crecidas en el niño todas aquellas que le permiten un éxito en la escuela, pero si carece de las que le dan una mejor gestión de las emociones y de su mente apenas puede llamarse éxito a eso.

Y sentir a los demás, su complemento perfecto

Un niño, un adulto será más capaz de manejarse con sus habilidades si siente el contacto apacible con sus propios sentimientos, si, a su nivel, reflexiona sobre ellos. En su interior va pensando sobre lo que le ocurre dentro, muy dentro y es capaz de sacar con valentía las decisiones de su vida y de su día. Es esta la Inteligencia Intrapersonal Ejecutiva. La otra gran ayuda hacia la felicidad del niño es la Interpersonal, con la que conecta su ser interior con el de otras personas.

Competentes y eficaces con las emociones

El deseo bienintencionado de padres y educadores es que los niños lleguen a sentirse personas competentes, eficaces y emocionalmente equilibrados. Muchos de ellos se enorgullecen solamente de la brillantez del niño para las matemáticas u otras habilidades y lo pregonan allí donde pueden.

Mas para que ese talento lo sea de verdad, debe alimentarse también al duende interior que le enseña a conocer sus sentimientos y reflexiones, que le enseña a ser confiado y decidido. Ese es el camino para poder, además, comprender a sus amigos y compañeros de trabajo. Las demás inteligencias siempre estarán mejor cultivadas con estas premisas.