Qué es la disciplina positiva y cómo puede contribuir al desarrollo de nuestros hijos
Qué es la disciplina positiva y cómo puede contribuir al desarrollo de nuestros hijos

Qué es la disciplina positiva y cómo puede contribuir al desarrollo de nuestros hijos

Vivimos una época donde los padres tenemos miedo de corregir a nuestros hijos: El poco tiempo que el trabajo deja para su educación. La preocupación como padres de traumatizar o ejercer demasiada disciplina. La falta de herramientas para saber cómo encarar los conflictos padre – hijo…Consiguen que cada día seamos más permisivos, sin tener en cuenta que una disciplina adecuada, afectuosa y positiva es lo más adecuado para guiarlos en las primeras etapas de su vida en poder en familia te lo explicamos:

 ¿Qué es la disciplina positiva? 

La disciplina positiva es un modelo de educación que se centra en entender la raíz del comportamiento del niño, nos guste o no. 

Comprendiendo de forma empática porque nuestros hijos se comportan de esa manera, podemos conducir su comportamiento hacia uno más adecuado.

Esta disciplina nació en los años 20 gracias al psicólogo infantil Alfred Adler, acompañado de Rudolf Dreikurs: el psiquiatra que quiso comprender porque los niños se portan mal.

 Los 5 criterios de la disciplina positiva

Para entender más a fondo este modelo de educación, debemos comprender sus 5 pilares: Es amable pero firme, respetando al niño pero buscando siempre su educación.  Potencia la conexión con padres e hijos, ayuda a que se sientan importantes en el seno familiar.  Muy eficaz a largo plazo.  Se centra en educar para la vida: Enseñando valores como el respeto, la colaboración y la resolución de problemas.  Busca que los niños conozcan sus capacidades y quieran potenciarlas.

¿Por qué es tan importante la disciplina positiva? 

Enseña autodisciplina y control. Como padres nos ayuda a convivir en un ambiente armonioso y nuestros hijos se desenvuelven mejor en el día a día.  Respeta a los niños, los incluye en su propia educación.  Enseña a nuestros hijos que su cabeza no está “funcionando correctamente” cuando gritan, se enfadan o cogen una rabieta.  Descubre el valor de dedicar tiempo a tranquilizarse y las ventajas que esto tiene para ellos. Aprendiendo así una valiosa lección de autodisciplina.  Ellos mismos consiguen tranquilizarse para resolver problemas de forma racional. 

La disciplina positiva correcta 

Se basa en potenciar y premiar las conductas adecuadas pasando por alto las nos deseadas.

Así conseguimos una educación positiva, en la que el niño ve premiado el comportamiento más adecuado. Con el tiempo nuestro hijos tienden a repetir los comportamientos alagados, ya que la naturaleza del pequeño es buscar la aprobación de sus padres: Cómo evitar comportamientos no deseados Ignorar al niño cuando se porta mal y volver a prestar atención cuando la conducta negativa termina (Siempre vigilando que el pequeño está seguro)  Al principio el niño exagera la conducta negativa, buscando nuestra atención como padres. El proceso es lento pero seguro. Mantente firme para ver resultados. No seguir el procedimiento si el niño presenta conductas autodestructivas. Por ejemplo si se lesiona.  Cómo potenciar el buen comportamiento de nuestros hijos

Esta es la parte más importante de la disciplina positiva: Reforzar cualquier conducta contraria al comportamiento que deseamos eliminar. Por pequeña que sea.  Seleccionar estímulos reforzadores para su buena conducta. Como padres podemos realizar alguna actividad con ellos cuando se portan bien.

Crear las conductas adecuadas paso a paso.

Por ejemplo creando una rutina para que el niño ordene sus juguetes de forma sistemática.

La educación es clave para nuestros hijos, como padres estamos obligados a enseñar los comportamientos adecuados para sacar el máximo partido a sus vidas respetando a los demás. 

Pero siempre debemos hacerlo de forma afectuosa, positiva y empática. Se lo debemos.