Mi hijo está triste ¿Qué hacer?
Mi hijo está triste ¿Qué hacer?

Mi hijo está triste ¿Qué hacer?

Como padres queremos que nuestros hijos se sientan bien, verles pasar por situaciones desagradables o experimentar emociones negativas por lo general es también un mal trago para nosotros. 

Sin embargo debemos saber que no podemos conseguir que nuestros hijos se sientan felices el 100% del tiempo (Nadie puede). Lo que sí podemos hacer es conocer las pautas que nos ayudan a que ellos mismos aprendan a gestionar sus emociones y a conseguir también que se sientan un poco mejor por el camino: 

¿Cómo saber si tu hijo está triste? 

Llora con frecuencia y se encuentra decaído. No tienes ganas de hacer las cosas que le gustan. Se enfada enseguida y sin motivo importante. No duerme bien, le cuesta conciliar el sueño o pasa en la cama más tiempo del habitual. 

Habla menos de lo normal. 

Debes tener en cuenta que estos síntomas también se dan en los niños cuando experimentan alguna dolencia física, por ejemplo si están resfriados. Para identificar que son verdaderos síntomas de tristeza debemos verlos en nuestros hijos cuando están sanos. 

Cómo ayudar a tu hijo si está triste Normaliza el sentimiento de tristeza (Y todos los demás)

Si a veces es complicado entender nuestras emociones como adultos, imagina lo que puede suponer para un niño identificarlas y gestionarlas. 

Para que el pequeño entienda qué es la tristeza puedes preguntarle cómo se siente, cuando lo describa explícale que se trata de una emoción básica que sentirá repetidas veces a lo largo de su vida y que los adultos también la viven. 

El niño debe saber que estás ahí para él, pregúntele la causa de su tristeza y hazle entender que le escucharás siempre que lo necesite. 

Buscad juntos una solución

En caso de que el problema que está causando la tristeza tenga solución, por ejemplo si su mejor amigo se muda a la ciudad de al lado podéis buscar juntos una forma de arreglarlo. En este caso algo muy acertado sería ir a ver a su amigo un fin de semana cada dos a esa nueva ciudad. 

Si no tiene solución, por ejemplo en el fallecimiento de un ser querido, debes explicarle que es una emoción que ahora siente muy intensa pero que con el paso de los días se volverá más moderada hasta desaparecer. 

Hazle partícipe de tus emociones

Los adultos son el punto de referencia de los niños, y en especial los padres tienen una importancia muy especial para ellos, explicale a tu hijo cuando estás triste o sientes con intensidad otra emoción, siempre de forma calmada y con el objetivo de que la entienda. El propósito no es el que el pequeño te consuele o ayude si no que entienda las situaciones que causan una emoción concreta y aprenda cómo gestionarlas (De nuevo, lo ideal aquí es predicar con el ejemplo, el niño verá cómo lo haces tú y tenderá a imitarte) 

Cómo último consejo debes recordar que no está bien regodearse en la tristeza, tras los momentos más extremos conviene seguir haciendo actividades del día a día y siempre que se pueda algún plan divertido que levante el ánimo, siempre sin recordar el evento que produce la tristeza. De esta manera tu organismo y el del pequeño liberará hormonas que os ayudarán a luchar contra esta emoción negativa.