Los introvertidos también tienen una útil cualidad

Los introvertidos también tienen una útil cualidad

Uno de los cinco rasgos básicos de la personalidad es el de la variable introversión/extraversión. Mayoritaria, pero falsamente, se cree que los individuos introvertidos son menos preferibles que los extravertidos y eso genera problemas al abordar la educación de los jóvenes. Es muy importarte saber qué pasa en el mundo mental y emocional del introvertido para valorarlo adecuadamente. Por eso debemos tener claro de qué hablamos cuando tratamos con ese rasgo de la personalidad. No olvidemos que, cuando nos acercamos a un tipo de conducta básica, este siempre tiene un sentido genético como rasgo evolutivo con cierto éxito para la supervivencia.

¿Cómo saber si un chico es introvertido?

Puede que la persona, el chico al que queremos tratar de ayudar sea más perezoso para los contactos sociales amplios. Lo vemos a veces estar relativamente cómodo y sin tensiones al tratar a los demás en una fiesta, pero, en el fondo, está deseando volver a casa. O simplemente está mucho más cómodo entre un reducido grupo de personas de su confianza. Prefiere establecer relaciones más profundas y trabar conversaciones en las que pueda comunicar sus ricos estados interiores. También le gusta beber de las reflexiones y estados de sus personas más cercanas. Es de esos que se sienten cómodos y en confianza en las distancias cortas.

Un vistazo más profundo al introvertido

En 1921, Carl Gustav Jung publica Tipos psicológicos, una obra en la que diferencia 8 tipos básicos que surgen de la combinación de varias funciones y actitudes. De los ocho tipos psicológicos, cuatro derivan del concepto de introversión: 

  • Reflexivo introvertido: En este caso formula preguntas y trata de comprender su propio ser, aislándose hacia su propio pensamiento. Dependiendo de su grado de creatividad y de empatía, su actitud resulta atractiva para las personas que le acompañan. Se muestra receptivo y transmite lo que piensa con mucha claridad y profusión. Eso sí, en ambientes más íntimos y discretos.
  • Sentimental introvertido: A menudo inaccesibles, dan sin embargo una impresión de autonomía y de armonía. Les resulta más difícil comunicar sus estados porque los sentimientos son menos verbalizables que la lógica. Si el chico es inteligente y armonioso tiene mucho ganado para comunicar sus afectos. Y, por supuesto, le beneficia mucho una educación respetuosa con su ser y que le anime y clarifique lo que siente. Como premio, sus educadores, o quienes le acompañan, podrán gozar de una interacción rica y estimulante.
  • Perceptivo introvertido: Se nutren de sus impresiones sensoriales y viven inmersos en sus sensaciones internas, manifestando afición por el silencio. Pueden vivir con intensidad lo que sus sentidos fisiológicos le suministran, lo que la contemplación a distancia de la vida social les ofrece o ambas cosas.
  • Intuitivo introvertido: Son soñadores y se entregan a sus visiones internas. Si este tipo llega a ser suficientemente inteligente puede convertirse en un armónico visionario que dé a la sociedad y a quienes le rodean tanto o más que lo que de ellos recibe. El arte, la literatura y el ansia de experimentar con los objetos podrían estar entre sus aficiones.

Lo más frecuente es que el chico no represente un caso puro de estos cuatro. Lo normal es que combine varios de ellos aunque predomine uno. Y es evidente, por todo lo dicho, que los introvertidos tienen cualidades que, bien educadas, bien comprendidas, bien tratadas, pueden dar como resultado personalidades muy funcionales y beneficiosas. Pero para ello, su educación debe tener en cuenta algo importante.

Condiciones para el desarrollo equilibrado del introvertido

Son de alto interés. Los padres, educadores y personas cercanas al introvertido han de tenerlo en cuenta. El propio chico ha de tenerlo en cuenta aún más:

  • Huir del neuroticismo. Un introvertido que padece ansiedad en medio de la vida social se convierte en un temeroso ante los demás. En esto, como en tantas otras cosas, el nivel de autoestima es fundamental porque el tímido se siente inferior y teme las críticas del entorno en el que esté. Es necesario educarle para que acepte su rasgo introvertido y se vea competente socialmente, laboralmente y en la vida de relaciones íntimas.
  • Aceptar un cierto grado de vida social. Si se da la condición anterior, el chico tímido debe equilibrar en lo posible su deseo de intimidad consigo mismo y con sus cercanos, por un lado; y su participación en fiestas, reuniones de colegas, y otras amistades, por el otro. En ellas no será siempre el “alma de la fiesta” pero sí puede resultar muy interesante para aquellos con los que se relacione. El introvertido con autoestima sabe que es muy conveniente tener un cierto número, no estrecho, de personas con las que relacionarse. Al fin y al cabo sabe, o debe saber, que sus tiempos consigo mismo y con la intimidad de sus cercanos están siempre a salvo. Eso le da seguridad ante la vida social amplia.

Todos sabemos que lo que más se mueve es lo que más fácilmente se ve. Los medios de comunicación, las redes y la vida social general llaman la atención sobre los extravertidos. En algunos casos estos resultan interesantes porque sus valores, capacidades de relación e inteligencia pueden ser muy valiosos también. Pero es igualmente cierto que la banalidad y la superficialidad del espectáculo social puede resultar tan estéril como un desierto. Es ahí donde los jóvenes y adultos introvertidos deben, para no sufrir, defender su autoestima razonable y, a su vez, saber buscar lo que más les conviene: intimidad y vida social enriquecedora. Un introvertido bien asumido da tanto como recibe.

Joaquín Santiago