La soledad  de los adolescentes
Los efectos de la soledad y el aislamiento social

La soledad de los adolescentes

Necesitamos a los demás y también nos necesitamos a nosotros mismos. Para relacionarnos bien, para amar, para cooperar, para divertirnos, necesitamos antes estar bien con nosotros mismos.

Eso incluye saber estar solos y no sufrir con ello. Pero no siempre. La soledad permanente entristece el corazón y, según sea cada persona, causa más dolor o más placer.

La pandemia y la distancia social en la que estamos nos ha dejado con menos contactos, hemos dejado de ver a los amigos y, aunque en España ya no hay confinamiento, la distancia social sigue reducida.

Los adolescentes sufren esto de manera más acusada. Antes de que los gobiernos decretaran el confinamiento los jóvenes hacían planes sociales, visitas a otras ciudades, campamentos, salidas, reuniones amplias. Iban a los colegios y allí hacían y deshacían amistades (informe sobre soledad en adolescentes https://www.semana.com/educacion/articulo/adolescentes-la-pandemia-profundiza-el-sentimiento-de-soledad/690611). Les ha cambiado la vida pero en esa etapa, la adolescencia, las relaciones son muy importantes.

Es en la familia, por supuesto, donde mejor se puede abordar esa falta de contacto social de nuestros chicos. Ellos quieren estar con sus amigos, pero ellos necesitan a su familia. Por eso los padres son los primeros que deben sentir la necesidad de sus hijos en esa edad reciban el cariño y el liderazgo familiar necesarios.

Pensemos que todo lo que hagan y digan los padres será recibido en el cerebro aún no desarrollado al completo de los chicos. Y no hacer ni decir también es un mensaje, en este caso poco adecuado, hacia ellos. Por eso los padres deben armarse de amor, valor y sensatez.

EL EGO Y LOS DEMÁS

Dejen de tratarles como si fueran el centro del mundo. Las necesidades del adolescente pueden ser muy amplias y si se les da todo, serán poco menos que infinitas. Si aún el rey de la casa, ha llegado el momento de destronarle.  Las conversaciones deben estar plagadas de respeto, de afecto, de inteligencia y de diversión. También han de tratarse cosas serias y, ¿qué puede haber más serio que cooperar en las cosas de la casa?

AFRONTANDO LA VIDA

Hagan que se sientan valorados cuando hablen positivamente, digan cosas inteligentes, muestren afecto y, sobre todo, cuando colaboren en las cosas de la familia, las tareas de la casa. Propónganles soluciones cuando se les vea con problemas afectivos, con sus amigos, con sus estudios. Dejen ver siempre que pueden salir bien de esos problemas, pero, no les imponga demasiado una solución. Es bueno que vaya cosechando éxitos y fracasos salidos de su propio criterio, porque si lo que hace nace en él, mejorará su confianza en sí mismo, si no la tiene y le hará más responsable si no lo es.

ESTOY CON EL MÓVIL

Ellos lo miran mucho. Con el confinamiento, más aún. Pero es que los padres también lo hacen. La conexión social a través de las redes es buena y es mala, como cualquier herramienta antigua o moderna. Los chicos pueden y deben hacer uso de las redes sociales, sí, mantenerse en contacto con verdaderos amigos y con personas fiables. La vida social (también la digital) forma parte de su desarrollo, pero con tiempos y limitados, muy limitados. Hay que asegurarse de que, además los contactos sean de calidad: respetuosos, productivos y divertidos. Pero lo que es de verdadera calidad son los momentos compartidos en vivo.

LOS MOMENTOS JUNTOS

Es lo mejor de la vida familiar, además de cuando los padres los ven crecer y desarrollarse bien en el exterior. Ver la televisión juntos es algo ya perdido pero muy útil si los padres cuidan lo que dicen. Todo lo que sale de tu boca entra en sus cerebros, bien o mal, pero entra. Combatir los sentimientos de soledad que sufren es fácil si se logra comentar cosas que ocurren y que se ven: una película, un suceso en el vecindario, una noticia, las comidas que se preparan, etc. En esos momentos si los padres logran con sus adolescentes un clima razonable de respeto, cariño e intercambio de ideas, la sensación de soledad será menor y de mucha más calidad.

Cada situación es una ocasión para lograr un beneficio y, en este caso de restricciones sociales, la familia es el principal apoyo.