La frustración en los niños: no adaptarse a ella, sino gestionarla
Gestiona la frustración, ¿Qué debemos enseñarles a los niños?

La frustración en los niños: no adaptarse a ella, sino gestionarla

Como bien dice Javier Urra, exdefensor del menor de la comunidad de Madrid, “querer que nuestros hijos no sufran es natural, pero querer evitarles la frustración los lleva al fracaso”. Aprender a gestionar la frustración es fundamental para los niños. Por eso, unos padres que dejan ver su lado adolescente ante sus hijos, su lado inmaduro, malamente pueden enseñarles a hacerles, no ya resistentes a la frustración, sino a convertirles en gestores exitosos de la misma.

Al igual que nos pasa a los adultos, cuando los niños se enfrentan a un problema pueden sufrir esa sensación de impotencia, rabia e incluso tristeza que no saben cómo gestionar. Es por eso precisamente por lo que tolerar la frustración es un trabajo importante que se debe realizar con todos los niños.

Cuando un niño comienza a gestionar su frustración, es capaz de afrontar problemas o limitaciones que se pueden encontrar a lo largo de la vida. Pero ¿cómo debemos enseñarles a los niños a tolerar la frustración? A continuación doy algunas ideas para que las pongas en práctica con tus hijos.

No complacer siempre a los niños

Si los padres damos siempre todo lo que quieren los niños, estos nunca aprenderán a gestionar su frustración. No podrán aprender cómo tolerar esa sensación de malestar y mucho menos hacer frente a diversas situaciones. Las consecuencias en su vida adulta pueden ser catastróficas, de ahí a que sea tan importante no complacer siempre a los más pequeños y dejar que tengan tanto momentos de éxito como de fracasos. No obstante es MUY IMPORTANTE explicar con razonamientos, con sentido común y de manera afectiva y  por qué se les niega algunas cosas y se les permite otras.

Dar ejemplo a los más pequeños

Algo que siempre suele funcionar muy bien es el hecho de dar ejemplo a los más pequeños. Piensa que los niños siempre intentan imitar lo que hacen los padres así que, ¿Por qué privarlos de aprender directamente de nosotros? 

Si ellos ven que nos enfrentamos con templanza a situaciones extremas, ellos aprenderán a hacer lo mismo, especialmente si sienten nuestro apoyo y nuestra comprensión. Les resultará mucho más sencillo.

No cedas ante sus enfados

Es cierto que los padres tenemos cierta tendencia a ceder ante los enfados y las rabietas de los más pequeños. Pero esto no tiene que ser así, es más, es perjudicial para ellos. Cada vez que se cede ante un enfado, ellos entienden que esa es la forma de conseguir lo que realmente quieren, por lo que no es lo más recomendable.

Si se enfada, déjalo, no le prestes atención y deja que aprenda a gestionar su rabieta. Eso sí, que no se ceda ante el enfado no significa que te alejes del pequeño. Mantente cerca, pero firme.

Afronta con tu pequeño la situación de forma constructiva

Por norma general, un niño no sabe cómo actuar ante una situación de fracaso. Es por eso por lo que es tan importante que aprenda a identificar sus rabietas y a hablar de ellas. El hecho de hablar de qué es lo que ha ocurrido le ayudará a mantener la calma, por lo que siempre es recomendable estar cerca del pequeño para escucharlo e incluso para darle algún consejo constructivo ya que de todo se puede aprender.

Con estos pequeños consejos básicos podrás ayudar a tu hijo a gestionar la frustración en el día a día. Eso sí, recuerda que dependiendo de la edad del pequeño le será más o menos fácil el hecho de aprender a expresar sus sentimientos y de tolerar la frustración.