¿Eres un buen padre o madre?
¿Eres un buen padre o madre?

¿Eres un buen padre o madre?

Ningún padre nace sabiendo serio y ningún niño viene con un manual de instrucciones personalizado. Es por esta razón por la que los padres siempre tienen el temor de si estarán o no a la altura. ¿Eres un buen padre o una buena madre? Quizá tu respuesta sea positiva porque crees que lo eres o negativa por el miedo de no serlo. Sea como sea, este artículo te ayudará a responder de manera sincera y te motivará a hacer los cambios necesarios en poderenfamilia.com te lo contamos:

Conoce a tus hijos

Este es uno de los primeros pasos a dar para ser un buen padre. Conoce sus intereses, sus gustos, en lo que les gusta pasar su tiempo libre… Saberlo te permitirá realizar actividades juntos, poder hacerles de vez en cuando un regalo relacionado con lo que les gusta y ellos se sentirán queridos y cobijados. 

Pon reglas

Ser permisivos hasta llegar al pasostismo no es ni mucho menos ser un buen padre. Un buen padre o una buena madre, pone reglas y las plantea de forma que sus hijos entiendan por qué están puestas. Los buenos padres se muestran flexibles ante situaciones excepcionales y también escucha la opinión de sus hijos y permite encontrar un punto medio para negociar.

Pasa tiempo con tus hijos

Dicen que no hay mejor regalo que le puedas hacer a una persona que tu tiempo. Nada más cierto, ya que cuando alguien nos regala su tiempo nos sentimos importantes y queridos. Tus hijos sentirán lo mismo. 

Apoyarlos

Es cierto que la vida es una realidad de la que los niños no son conscientes. Todos hemos soñado, pero, ¿sabes qué? A veces los sueños se cumplen. Y si no fuera así, permite que tus hijos disfruten los suyos y apóyalos, pero a la vez ayúdales a manejar la frustración. Además de demostrarles tu amor de esta manera, tus hijos se sentirán amados y motivados a luchar por lo que quieren. Incúlcales valores positivos

No solo de palabra, sino también de hecho, debes inculcar valores y buenos hábitos que puedan seguir de por vida. Entre ellos se incluyen la alimentación, los modales o la perseverancia y concentración. 

Respeta su privacidad

Es cierto que hay que tenerlos controlados, pero hasta cierto punto. Pasar los límites de la privacidad no es algo beneficioso para ninguna de las partes. Conforma vayan creciendo hay que ir adaptando la forma en la que ves este aspecto. Según se vayan ganando la confianza también tienes que darles más libertad. 

Escucha críticas

Por muy bien que creas que lo estás o muy bien que te digan los demás que lo haces, no hay duda de que tus mejores críticos serán tus hijos. Escúchales con una mente abierta y deja que se expresen sobre sus sentimientos hacia ti y tus normas. Si eres razonable y flexible, podrás hacer los cambios necesarios. 

¿Cuántos puntos has encontrado que estés haciendo bien? ¡Enhorabuena! ¿Tienes que mejorar en otros? Siempre hay tiempo para ello, así que comienza cuanto antes.