Marcos

Marcos

Marcos pasó una infancia llena de miedos. Quizá no fue tanto, tanto, ¿sabes?, pero lo que importa es que así lo vivió él. 

Al fin y al cabo, su pequeño cerebro se hizo mayor recordándolo así y eso configuró su carácter en alto grado. 

Disfrutaba enormemente con sus amigos, corriendo libremente con su bici o explorando lugares escabrosillos, pero cuando estaba entre sus familiares, se encerraba en sí mismo, como un gusanito que se enrosca para que no le pisen. 

No es que le maltrataran. Nadie lo hacía. Simplemente eran condescendientes y perdonavidas con él. 

Dejaban ver que Marcos no era como los de la familia: recios, alegre, activos, y todas las demás glorias de sus apellidos. 

Su corazón se hallaba, entonces, dividido entre el rencor hacia sí mismo y el deseo de evasión en fantasías. Lo primero, el rencor, se desplazaba desde la timidez durante horas o días hasta la agresividad para lograr, simplemente, que le dejaran en paz en su ensimismamiento. Entre medias del rencor y las fantasías fue desarrollando un sentimentalismo besucón para mitigar el miedo a ser criticado y lograr algún tipo de elogio por “ser cariñoso”. Parece que le guiaban más las órdenes que le dictaban los miedos que el deseo de hacer, ser y tener. No siempre veía el vaso medio vacío, pero sí demasiadas veces. En tiempos de “paz” lograba expresarse con razonable asertividad, pero, en las crisis, su pronto más habitual era el pasivo-agresivo. En fin.

Muchos niños y niñas viven infancias parecidas en parte o en todo.

niños jugando

Hoy disfruto de la tranquilidad de saber que tengo una estrategia mejor para tratar a los niños que la de desconcertarme ante su comportamiento pasivo-agresivo: convencerle de que su sentimiento de inferioridad es verdadero mientras él o ella crean que lo es. Pero si cree con firmeza que es falso, puedo sugerir a sus cerebros agradables sensaciones de paz con el mundo y, sobre todo, de que puede desear cosas, perseguirlas, tenerlas y disfrutarlas. Y le digo cómo hacerlo.

Definición de cosas: Situaciones, objetos materiales o maneras de ser a los que la niña y el niño pueden aspirar sanamente.

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