¡Esas emociones que revolucionan a nuestros niños (y a nosotros)!
Claves para nutrir la inteligencia emocional de los niños

¡Esas emociones que revolucionan a nuestros niños (y a nosotros)!

LO QUE DICE LA CIENCIA

La inteligencia emocional, idea estudiada y difundida por Daniel Goleman, supuso la puesta de largo de las emociones en la tarea moderna de unirlas con lo que llamamos “lo racional”. Ni las emociones están separadas de la razón ni debemos dejar que unas y otras vayan dispares. En el cerebro humano están presentes tres sistemas que integran eso que llamamos “lo racional” con “lo emocional: el sistema límbico, con sus emociones básicas y ancestrales; el hipocampo, que nos permite reconocer los hechos de la realidad (identificar rostros, por ejemplo); y el neocórtex, el más específicamente humano y que nos diferencia de las demás especies. Según Goleman dice en su “Inteligencia emocional”:

El neocórtex es el asiento del pensamiento y de los centros que integran y procesan los datos registrados por los sentidos. Y también agregó al sentimiento nuestra reflexión sobre él y nos permitió tener sentimientos sobre las ideas, el arte, los símbolos y las imágenes. […] una enorme ventaja en la capacidad del individuo para superar las adversidades […]. La supervivencia de nuestra especie debe mucho al talento del neocórtex para la estrategia, la planificación a largo plazo y otras estrategias mentales, y del él proceden también sus frutos más maduros: el arte, la civilización y la cultura.

Por eso, además de procurar que los niños desarrollen su inteligencia lógica, su respeto por la realidad y otras cosas que hacen de los humanos lo que son y deben ser, es imprescindible que padres y educadores  nutran la inteligencia emocional de los más pequeños, Solo así es posible sentar las bases de una salud emocional sólida.

Es importante ayudarles a conectar con sus emociones y a saber cómo gestionarlas. No obstante, muchos padres no saben cómo enfrentarse a esta situación que marcará la vida de sus hijos. Es por eso por lo que, a continuación, os daremos las claves exactas para poder nutrir la inteligencia emocional de los niños.

La importancia de nutrir la educación emocional desde el nacimiento

Desde el día que nacen, los niños entran en un constante aprendizaje que van asimilando poco a poco. Esta asimilación dependerá de cómo logran relacionarse con su entorno y con las demás personas, y los padres tienen un papel muy importante en esta tarea, una de las más importantes que tendrán en su vida. 

La inteligencia emocional se va desarrollando a medida que se va practicando y puede ayudar a los más pequeños a ser personas más sociables y empáticas en su edad adulta. Igualmente, haber desarrollado una buena inteligencia emocional puede ayudar a tener mayor confianza propia y una vida mucho más feliz, sencilla y fácil. 

Pero para llegar a ese punto tenemos que conocer las claves para nutrir la inteligencia emocional en los pequeños.

Conecta con tu hijo en todo momento

Durante los primeros años de vida, el cerebro del niño es completamente moldeable y se nutre de las experiencias que recibe. Todo lo que sucede a su alrededor va creando su mapa cerebral, desde los abrazos hasta las palabras. Es precisamente por eso por lo que es necesario tener en cuenta que la inteligencia emocional se debe enseñar desde la cuna.

Tener una conexión con el niño y hacerle sentir que es querido refuerza el vínculo afectivo y, por tanto, ayuda a la inteligencia emocional. Por eso es necesario que tú, como padre o como educador, tengas el estado mental necesario para ello:

  • Pensar el amor que le quieres transmitir. No es un error, no, la expresión de “pensar el amor” porque no solo hay que sentir esa dulce emoción hacia nuestros niños, también hay que tener claro qué queremos transmitirle: seguridad, apego sano y, también, amor por investigar el entorno, resistencia a las frustraciones, etc.
  • Escuchar a tu hijo. Sentir la necesidad de escuchar inteligentemente a tu hijo. Además de que al hacerlo le hagas sentir valioso, debes “leer” qué te está queriendo decir sobre sus emociones: rabia, ternura, alegría, deseos, etc.
  • Atiende sus necesidades PERO no le hagas todo: transmítele la idea de que le ayudarás a aprender a hacer él mismo y que la alegría que sentirá al hacerlo es mucho mejor que la pasividad perezosa de que los padres les arreglen el problema.az que siente que le escuchas y que siempre estarás ahí para atender sus necesidades más importantes. Esto hará que él, o ella, haga lo mismo con otras personas.

Ayuda al pequeño a entender sus emociones

Esta es la parte difícil. La inteligencia emocional es, precisamente, llegar a ser consciente de de las propias emociones, llegar a ser un observador de los propios sentimientos. Solo así el niño será capaz de empezar a gestionarlos y a desarrollar su Inteligencia Ejecutiva, tal y como Goleman explica en la definición del neocórtex cerebral.

A los pequeños les resulta muy difícil identificar y expresar sus emociones. Es por eso por lo que, en la mayoría de las ocasiones, lo hacen llorando o teniendo una rabieta. En estos casos lo mejor es mostrar todo el apoyo para superar la situación combinando comprensión y apoyo con poner límites

Para ello deberás hablar con el pequeño y averiguar qué es lo que le pasa. En este punto es MUY IMPORTANTE verbalizar junto con él esas emociones, de manera que el niño se las pueda explicar a sí mismo y observarse con ellas..

Poco a poco, él mismo se irá dando cuenta de cómo tiene que llegar hasta sus emociones y, además, como tiene que expresarlas. Brindale siempre ese apoyo que necesita para que se sienta respetado y animado a conocerse a sí mismo. Un espíritu independiente y empático solo lo será si se comprende y se gestiona a sí mismo.

Con estas pequeñas claves podrás ayudar a tu pequeño a nutrir su inteligencia emocional. ¿A qué esperas para empezar a aplicarlo?

Nutrir la inteligencia emocional de los más pequeños es fundamental para sentar las bases de una salud emocional sólida. Es importante ayudarles a conectar con sus emociones y a saber cómo gestionarlas. No obstante, muchos padres no saben cómo enfrentarse a esta situación que marcará la vida de sus hijos. Es por eso por lo que, a continuación, os daremos las claves exactas para poder nutrir la inteligencia emocional de los niños.

La importancia de nutrir la educación emocional desde el nacimiento

Desde el día que nacen, los niños entran en un constante aprendizaje que van asimilando poco a poco. Esta asimilación dependerá de cómo logran relacionarse con su entorno y con las demás personas, y los padres tienen un papel muy importante en esta tarea, una de las más importantes que tendrán en su vida. 

La inteligencia emocional se va desarrollando a medida que se va practicando y puede ayudar a los más pequeños a ser personas más sociables y empáticas en su edad adulta. Igualmente, haber desarrollado una buena inteligencia emocional puede ayudar a tener mayor confianza propia y una vida mucho más feliz, sencilla y fácil. 

Pero para llegar a ese punto tenemos que conocer las claves para nutrir la inteligencia emocional en los pequeños.

Conecta con tu bebé en todo momento

Durante los primeros años de vida, el cerebro del bebé es completamente moldeable y se nutre de las experiencias que recibe. Todo lo que sucede a su alrededor va creando su mapa cerebral, desde los abrazos hasta las palabras. Es precisamente por eso por lo que es necesario tener en cuenta que la inteligencia emocional se debe enseñar desde la cuna.

Tener una conexión con el bebé y hacerle sentir que es querido refuerza el vínculo afectivo y, por tanto, ayuda a la inteligencia emocional. 

Escucha a tu hijo

Saber escuchar es una de las mejores cualidades que podemos encontrar en una persona. Es por eso por lo que enseñar a tu hijo a escuchar es una de las mejores opciones para garantizar una correcta inteligencia emocional. Claro está que, para enseñarles a escuchar a los demás, tendrás que hacerlo tú antes.

Haz que siente que le escuchas y que siempre estarás ahí para atender sus necesidades más importantes. Esto hará que él, o ella, haga lo mismo con otras personas.

Ayuda al pequeño a expresar sus emociones

A los pequeños les resulta muy difícil identificar y expresar sus emociones. Es por eso por lo que, en la mayoría de ocasiones, lo hacen llorando o teniendo una rabieta. En estos casos lo mejor es mostrar todo el apoyo posible ante esos momentos de rabia y enseñarles a identificar y expresar sus emociones.

Para ello deberás hablar con el pequeño y averiguar qué es lo que le pasa. Poco a poco, él mismo se irá dando cuenta de cómo tiene que llegar hasta sus emociones y, además, como tiene que expresarlas. Brindale siempre ese apoyo que necesita para que se sienta querido y respetado.

Con estas pequeñas claves podrás ayudar a tu pequeño a nutrir su inteligencia emocional. ¿A qué esperas para empezar a aplicarlo?