Andrea

Andrea

Sonreía siempre,  pero su sonrisa era afectada. Tenía siempre preparada una excusa para cada error con sus compañeros o para cada vez que demoraba sin fin sus tareas.

Andrea era una especialista en el escapismo y lo practicaba con un entramado de historias falsas dichas con tal convicción que, de primeras, eran hasta verosímiles. 

Además vivía en una fantasía permanente. Contaba a sus compañeros las maravillosas horas que pasaba durante los fines de semana con su padre, las muñecas barbies que éste le compraba, los spas donde habían estado y las maravillosas fiestas de cumpleaños que pensaba organizar. 

Nada iba bien en esa niña. Siendo inteligente y con capacidad social, estaba imbuida de la fantasiosa fuga de la realidad que su padre le inculcó.

Días y días de promesas de lujo y sobreprotección habían convertido a Andrea en una persona de la que sus amigas desconfiaban y los profesores daban por irrecuperable 

Espero que las horas que pasé intentando contrarrestar lo negativo de su vida tengan algún día un positivo efecto. 

De todas maneras la verdad es que lo que los padres no hagan es difícil que se aprenda en otro contexto.